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lunes, 30 de julio de 2012

Gastos/presupuesto Vietnam

Vietnam es un país fantástico del cual puedes disfrutar mucho, tanto por su cultura, todavía bastante virgen, como por su gastronomía. Sin embargo, entre algunos viajeros, no tiene buena prensa. Esto es porque el vietnamita es una persona dura, cortante, que ve al turista como una máquina de hacer dinero. Pero esto es parte del juego, y a medida que vas enterándote de cómo funciona el país, y cuáles son los precios de las cosas, el camino se va aligerando. A pesar de esto, durante los 27 días que estuvimos en Vietnam, encontramos a gente muy amable, auténtica y con ganas de conocer al extranjero sin otro interés más que el de descubrir cómo somos y qué nos gusta, o no, de su país. Un consejo importante: REGATEAR SIEMPRE TODO. Y algo imprescindible es tener el visado tramitado antes de entrar en el país siendo además el más caro de todos los que tramitamos (55 dólares visado express).


En Vietnam estuvimos 27 días gastándonos cada uno 11,70€ al día, incluido el visado Es un pelín más caro que el resto de países que visitamos, pero tenemos que reconocer que no paramos de comer como reyes (tiene una gastronomía espectacular muy barata), de beber cerveza de 450 ml a 40 céntimos de euro y de dormir en habitaciones por 5-7 dólares de "lujo".

El gasto en transporte fue de 202,75€ entre los dos, poco más de 100 euros por persona. Nos hicimos la ruta desde el norte hacia el sur, siendo Sapa el primer lugar que visitamos acabando en Ha Tien por donde cruzamos frontera para entrar en Camboya. En la zona norte los medios de transporte para recorrer la zona son o bien las guaguas de compañías privadas o bien el tren, siendo este último un poco más caro. Desde Hanoi hasta Saigón, lo más fácil y recomendable, es el open bus: Una serie de compañías de guaguas que te hacen el servicio de traslado los días que tú quieras porque ellos operan cada día. Tú llegas a una ciudad-pueblo, decides quedarte dos o tres días, y el día antes de irte avisas que te quieres ir el día siguiente y te reservan la plaza en la guagua. Para las zonas donde el open bus no opera, tienes la libertad de buscarte la vida para moverte con transportes locales aunque son de compañías privadas (como mailing express). De hecho, desde Saigón, hasta el delta del Mekong, nosotros nos movimos de este modo. El open bus nos costó 40 dólares cada uno (empezando en Hanoi y terminando en Saigón), pero hay desde los 37 hasta los casi 50 dólares. Es conveniente, para que te salga más barato, dirigirte directamente a las compañías y evitando así el pago de comisiones.

En cuanto al alojamiento hay que decir que son los mejores de todo el sudeste. Lo más caro que pagamos fueron 10 dólares (unos 8€), pero esto fueron momentos esporádicos. Lo normal, era conseguir una buena habitación doble por unos 6 euros. Eso sí, siempre regateando. Los precios pueden ser bastante superiores cuando preguntas la primera vez. Las habitaciones, prácticamente todas, tienen toallas, jabón, champú, cepillo y pasta de dientes,... y además están muy limpias. Cuidado con los servicios de limpieza. No dejar nada de valor en la habitación. A nosotros nos robaron un pequeño neceser con pendientes y un rimmel. Los alojamientos se pueden pagar en dólares perfectamente.

En comidas nos gastamos en los 27 días que estuvimos por allí 114,6 euros entre los dos, 4,47€ cada uno al día (3 comidas diarias). Es bastante poco para lo que comíamos. Tiene mucha variedad de platos típicos que se hacen a lo largo y ancho del país, habiendo lugares donde tienen su propia especialidad. Prueben todo lo que puedan porque se sorprenderán, es toda una aventura descubrir nuevos sabores cada día. También es muy seguro comer en la calle y un plato de arroz con algo de carne y huevo de acompañamiento sale por unos 80 céntimos de euro. Hay muchos sitios por todos lados de este estilo, donde el arroz es lo principal y tú vas eligiendo con lo que quieres comértelo. El precio varía dependiendo de qué eliges para acompañar el arroz. También las sopas son muy típicas, contundentes, buenas y baratas. Y los bocatas, herencia de los franceses cuyos puestos están en cualquier esquina, son bastante típicos para desayunar o cenar y no deberían de costar más de 0,40 céntimos de euro, unos 10.000 dongs. Regatear duro!!!

En bebidas nos gastamos 57,54€ y lo que hay que reseñar en este apartado es lo barata que es la cerveza y lo bueno que es el café. Este último se acostumbra a tomar con hielo y leche condensada. Rico, rico. También es típico el té helado que te incluyen además en la comida, pero esto sólo pasa si vas a un sitio donde haya locales comiendo. En los sitios de turistas esto no es así. 

En higiene nos gastamos menos de 2,9€ entre los dos. Compramos champú, desodorante, algún repelente,...

Y como siempre, en otros hemos incluído algunos souvenieres que íbamos comprando, tabaco, alquiler de bicis, algún museo, excursiones, ... El gasto total asciende a 37,10 € entre los dos.

Próximo país Camboya. 

sábado, 10 de marzo de 2012

Isla Phu Quoc y Ha Tien

Para ir a la isla y coger el barco tienes que llegar, o bien a Rag Gia, o bien a Ha Tien, y nosotros optamos por esta segunda porque la distancia hasta la isla es menor en tiempo y por tanto, también menor en dongs. 1 hora y 45 minutos y ya estábamos en la isla. Al bajarte del barco y recoger la mochila, miles de moto taxis esperan para llevarte a donde sea, aunque nosotros optamos por una furgoneta porque le regateamos al tío lo máximo y era el mismo precio que la moto. Tienes que pasar una pasarela que por ambos lados hay mar y ya desde ahí, vimos el agua transparente y pequeñas medusas. Claro, el agua está calentita y sirve de guardería perfecta. 
 El muelle antes de embarcar y dentro del ferry destino Phu Quoc.
 Al bajarnos del ferry. Primeras imágenes de la isla.

Nos costó localizar un alojamiento que no se saliera de nuestro presupuesto, y eso que pasamos de alojarnos en la playa por esta razón. Fuimos directamente a Duong Dong, el pueblo de la isla y que está a 10 minutos caminando de Long Beach, porque pensábamos que podíamos acceder a los puestos de comida más barata fuera de los resorts. Lo lógico es que aquí, el alojamiento fuera barato también, pero bueno, tras mirar por muchos y tras el regateo de siempre, conseguimos por 200 mil dongs (el dueño nos pedía 350 mil, pero lo miramos y le dijimos "no, 200 mil por noche y 600 mil" por las tres noches, y nos dijo que sí!!!). Es el Sunflower Hotel, regentado por un señor muy simpático que no habla ni papa de inglés, y cada vez que nos veía se partía de la risa. La habitación estaba bastante bien, con todas las comodidades e incluso con nevera para enfriar las garimbas y la fruta que compramos. Desde aquí, ya una vez instalados, queríamos saber exactamente a cuánta distancia estaba el mar. Pensábamos que lejos, pero no!!! Está al lado. Nos encontramos con un atardecer en la playa donde todos los locales acuden para bañarse cuando el sol cae. 
 Puesta de sol desde nuestra habitación.

Quedarte en Duong Dong te da la facilidad de disfrutar de la vida nocturna que el pueblo ofrece. Entendamos por vida nocturna un mercado donde los puestos de restaurantes al aire libre vendiendo todo tipo de pescado y marisco fresco, no falta, acompañado por tenderetes de baratijas y puestos donde le venden a las rusas collares de perlas creemos que más falsas que la nueva reforma laboral.
 Uno de los puestos de marisco en el mercado nocturno.
No nos dejó tranquilos hasta que le sacamos una foto, es muy coqueta.

Los días posteriores disfrutamos de las claras aguas que tiene la isla (menos cuando nos llovió, que el agua se enturbió). 
 El agua cristalina pero un poco caliente para nuestro gusto.

Para irnos de la isla, decidimos contratar a dos moto taxis porque en este caso, era lo más barato y el trayecto es bastante corto, pero no lo suficiente como para hacerlo pateando. Sólo se nos picó una goma en el camino, pero como iban dos motos, dejaron a Migue en el muelle primero, y después me vinieron a buscar a mí. Esto son cosas que deben pasar bastante a menudo, aún los caminos de la isla casi en su totalidad son de tierra, aunque vimos cómo están construyendo una nueva carretera que promete grande. 

Ha Tien

En esta localidad fronteriza con Camboya es donde te deja el ferry y sólo tienes que caminar unos 15 minutos hasta llegar al centro. Esta fue nuestra opción, pero normalmente, la gente contrata o motos o furgonetas para que te vayan a buscar al muelle. Aquí, gracias a un motorista que conocimos al llegar al pueblo, nos alojamos en un hotel barato al lado del mercado, el Phuong Thao, por 150 mil dongs, nuevo y con aire acondicionado. El mejor baño de la historia, con diseño y todo. Este mismo motorista, nos ofreció llevarnos hasta Kep, el primer pueblo al otro lado de la frontera ya en Camboya por 8 $ cada uno, pero le dijimos que por ese precio lo hacían las compañías de guagua, así que nos lo rebajó a 7 (280 mil dongs los dos) y aceptamos. 
 Último almuerzo en Vietnam: arroz con calamares y verdura con su poquito de picante, cómo no.
Así se hace el jugo de caña de azúcar. Con un poco de hielo está riquísimo.

El trayecto y el paso fronterizo, cuanto menos, interesante, pero lo contaremos en la próxima entrada. 
De camino a Camboya. Mamá!!! Subiéndome en todas las motos que de adolescente no me dejaste!

Con esto, nos despedimos de Vietnam, un país que no te deja indiferente. Una pena habernos ido ahora que controlábamos precios y modos de funcionar. El balance ha sido positivo, a pesar de las dificultades que el propio país pone a los extranjeros con presupuesto limitado.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Can Tho (Delta del Mekong)

Hasta aquí llegamos con la única intención de visitar, al día siguiente de nuestra llegada, el mercado flotante que está a 6 km en barca por el río. Lo primero, era buscar a la barquera que nos llevase temprano por la mañana para ver el espectáculo en el que diferentes transacciones comerciales se suceden entre los locales. No nos costó mucho el regateo, estaba claro: 3 horas en total y no más de 8$. Nos decían que nadie lo haría por ese precio, pero nosotros sabíamos que sí, siempre te dicen eso para que pagues el doble, que es lo que nos pedían. Por supuesto, encontramos a nuestra barquera y quedamos con ella a las 6:30 a.m.
Ese día por la noche, pudimos cenar en la avenida a lo local. Fue baratísimo. Por 10000 dongs pudimos comer sticky rice (un tipo de arroz típico de Laos, que es pegajoso y muy sabroso) con pollo desmenuzado (como se come en nuestros bocatas o ensaladas) y con una salsita muy rica. Hay que estar al loro, nos pedían 25000 dongs al primero que preguntamos. Si recién llegas al país, puedes pensar que el precio está bien, es menos de 1€, pero en realidad comer en Vietnam es baratísimo, lo que pasa, es que a veces pagamos de más por ser guiris. En cualquier caso, ya sabíamos que ese plato no costaba lo que nos pedían, y como había 25 puestos más, no dudamos en seguir preguntando. Después de la cenita, garimbita y para el hotel a dormir, que al día siguiente vendría el madrugón. Y total, para ver a 4 barcas con fruta, pensé cuando sonó el despertador. Pero tanto el madrugón, como los 8$, merecieron la pena. 

Es un mercado local, todavía no muy lleno de turistas, y donde las personas van con su barca a hacer la compra como quien va al super o a la frutería. Los que venden, señalan el producto que tienen en venta colocándolo en lo más alto de un mástil. Así, desde lejos, puedes divisar hacia dónde dirijirte para comprar las calabazas, los tomates, las piñas o las papas. También hay barcas que venden sopas, para que en mitad de las compras hagas una paradilla, o cafés, para que te espabiles, ya que, cuanto antes llegues, mejor calidad podrás comprar. 
La gente hace vida en el río, y estas son sus casas.
Por si alguien quiere comprar unos cocos,...
Cargando piñas.
Déjame unos 5 kg de sandía!!
La señora fue a hacer la compra. Muchos acuden a este mercado para comprar grandes cantidades que luego venderán al por menor en el mercado local.
En ese barco venden tomates en todos los estados de maduración.

Otra señora haciendo su compra.
Petado de calabazas,... no cabe ni una más!!!
Un descansito para una sopa siempre hay.

 
Aquí hay coles.
 

Cuál fue nuestra sorpresa cuando la barquera nos lleva a un sitio al que no teníamos ni idea que íbamos a ir. Se trataba de un lugar donde hacen los noodles de arroz (fideos). Parecía un lugar clandestino, pero nada más allá. Se trataba de una fábrica local y familiar. Ellos hacen la pasta procedente del arroz en remojo, la calientan un poco en forma circular, la dejan secar y, por último, le hacen la forma que llevamos viendo tres meses. 
 El árbol del durian, una fruta muy precia en todo el sudeste asiático.
 Nos metemos por este canal sin saber a dónde nos llevaba la barquera. Aparca y nos dice que nos bajemos que nos va a enseñar algo,....
 Y llegamos a la fábrica. Esta máquina convierte el arroz que ha estado previamente en remojo, en una pasta blanquecina líquida porque va mezclado con agua.
 Esa pasta-líquido la empaquetan en estos sacos para que escurra bien y quede más espesa.
Este chico trasvasa la pasta-líquido de estos bidones, a otros que tienen las mujeres responsables del siguiente paso al lado
 Con la cáscara del arroz se mantiene el fuego que calienta una superficie de piel donde se extiende una fina y redonda capa de la pasta.
 Es cuestión de segundos. No está mucho al fuego, sólo lo suficiente para que coja forma. Por cierto, es muy elástica.
 Se coge del fuego y se coloca encima de este mimbre.
 Se ponen al sol para secar.
 
Y finalmente se pasa por la máquina que los deja de esta forma y que aquí es utilizada casi a diario por cualquier persona en sopas, fritos con verduras,... Son los famosos fideos de arroz consumidos en toda Asia.

Según terminamos con la barquita, aún era temprano (9:30 a.m.) y nos fuimos a desayunar para luego recoger nuestras cosas de la habitación, no sin antes pegarnos una refrescada, y continuar dirección nuestro siguiente destino: La isla Phu Quoc.

Un besito a todos!!

domingo, 4 de marzo de 2012

Ho Chi Minh City (antigua Saigón)

A la que fuera capital de los franceses para la conquista de Indochina en 1859, le cambiaron el nombre por el de Ho Chi Minh City en 1975 tras la caída de Saigón (contexto de la guerra de Vietnam), pero popularmente se sigue llamando como entonces. Aquí llegamos sobre las 7 de la tarde y nos preocupaba un poco el tema de buscar alojamiento, pero enseguida nos metimos entre los callejones y descubrimos que había casas particulares que alquilan habitaciones por un precio más asequible que los hoteles de las calles principales. Y las habitaciones no están mal: wi-fi, baños,... 
 Descansando un poco.
 Acicalando al gallo.
 Esto sí es publicidad.
 Torre financiera de Saigón.

El ambiente de esta parte del país es muchísimo más suave. Es una ciudad grande, con unos 9 millones de habitantes, pero esto no implica ni hostilidad, ni encarecimiento de los servicios ni de los alojamientos, ni más complicaciones para buscar lugares donde comer barato. Al revés, en comparación con Hanoi, todo nos ha parecido más fácil y hemos disfrutado del ambiente viajero que hay. Todas las tardes noches se crea un ambiente de terrazas (estilo Vietnam) donde tomar cervezas frescas y baratas, y donde hablar con viajeros y locales, es parte del juego. El dicho "el mundo es un pañuelo" no se inventó en vano, es por algo: Aquí nos encontramos con una pareja alemana con los que habíamos coincidido en Laos y conocimos a un chico irlandés que había vivido un año cuando era pequeño en Valle Gran Rey,.... Ya todas las noches íbamos ahí,... para qué movernos de ese lugar si el calor apenas te permite dar dos pasos sin parecer que has hecho kilómetros de lo exhausto que quedas. 
Brindando con una Saigón Bia bien fresquita. ¡Chiquitas pintas!

Estuvimos en el museo de los restos de la guerra. Es duro. La gente dentro del museo no habla. Sólo mira las fotografías que ilustran lo que fue. Alguna lágrima ves caer de alguien que siente debilidad ante tanta crueldad en vano. Sólo fue por la avaricia de un pueblo que se sentía (y se siente) con el derecho de invadir lo que no es como ellos creen y quieren. Actuaban sin conocimiento y las consecuencias no sólo cayeron en el pueblo invadido, sino también las vivieron en sus carnes y en las de su familia. El agente naranja que rociaban para esquilmar la selva y tener visibilidad desde el aire para soltar las bombas, lo rociaban a pelo,... y esto les pasó factura. Y esto por no hablar de los soldados americanos que se suicidaron o que quedaron enganchados a las drogas y de todos los dólares que invirtieron en armas y maquinaria pensando en el triunfo absoluto. Una catástrofe en toda regla para ambos bandos. Aunque sin duda el peor parado fue Vietnam. Los campos quedaron arrasados por los químicos empleados y posterior a la guerra se alimentaron por décadas con los frutos que esa tierra empezó a darles. Como consecuencia, malformaciones en fetos y bebés, alergias,... Las torturas durante la guerra también dejaron a personas sin algún miembro del cuerpo, sin dientes,... Total, una desgracia para el mundo.
 En la entrada del museo hay una serie de tanques, aviones o helicópteros, como este, usados por los americanos.
 Efectos del agente naranja en generaciones posteriores a la guerra
 Efectos del agente naranja en la selva durante la guerra.
 Todo tipo de bombas y proyectiles.
 Famosa foto ganadora del premio Pulitzer en la que aparece, en el centro, una niña quemada por el efecto de una bomba de napal y sus primos. A la derecha y abajo con su hijo años después.
 Minas
Durante la guerra de Vietnam:
- 3 millones de vietnamitas fueros asesinados (al menos 2 millones de civiles)
- 2 millones de personas heridas
- 300000 personas desaparecidas

Decidimos ir al museo caminando para así poder ver la ciudad. En apenas media hora llegas y tienes la oportunidad de ver situaciones cotidianas, bares y restaurantes locales. En uno de ellos decidimos comer los típicos rollitos de verdura o gambas envueltos en papel de arroz con salsa de manises. Delicioso y barato. Aunque lo que más comen los vietnamitas, aparte de la sopa, es el arroz blanco (Com) acompañado de diferentes cosas: verduras salteadas, huevo frito o guisado, pescado, carne, tofu,... Tú eliges con qué lo quieres. A lo largo de todo el país se encuentran este tipo de comidas. Es realmente bueno porque nunca sabe igual. Lo ideal es ir a los lugares de locales porque el plato siempre irá acompañado de un cuenco de sopa con verduras y un vaso de té con hielo realmente refrescante. Y por las mañanas nunca falta el café. Ya sé que ya hemos hablado de él, pero es que está tan bueno!!! Aquí unas fotitos de cómo se hace en lugares de locales. 
 Com (arroz), este plato no debería de costar más de 25 mil dongs en ningún lugar.
Fresh Springroll (rollitos de primavera frescos). Muy típicos de Vietnam.

Aquí nos despedimos de Ho Chi Minh City destino el Delta del Mekong. Un beso y abrazo para todos.